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domingo, 11 de mayo de 2014

Recuerdos en el Valhalla



Mis pasos resuenan en el Salón de los Héroes mientras me encamino al combate que, día tras día, libro con mis hermanos desde que llegué a este lugar.

Alzo la vista y contemplo los escudos dorados que forman el vasto techo... el mágico fulgor que nace en ellos no puede ser descrito con palabras pero bien podría decirse que la luz de todas las estrellas pasa por ellos. Nunca me canso de sentir esa luz y de ver como hace que las armas que porto en mis manos brillen con el Aura del Valor. Enormes lanzas sostienen esos fantásticos escudos y son tan recias que serían capaces de aguantar el peso de Idgrassil, el árbol que da vida al universo entero. Y no menos imponentes son las Puertas Sagradas que dan al recinto de las batallas, donde mis hermanos ya deben haber empezado el entrenamiento de hoy...

Sí, fui elegido para formar parte de los Einherjer, los bravos y poderosos guerreros que moran eternamente en el Valhalla. Tiempo hace que dejé atrás mi carne mortal, mi espíritu fue elegido por derecho, y, por derecho, formo ahora parte del Ejército de Odín, por derecho entono cantos con los hombres más valientes jamás engendrados y mi nombre es recordado en banquetes alrededor de hogueras y ríos de hidromiel.

Sí, hubo un día en que alcancé el honor supremo, en que los Dioses del Norte se olvidaron de sus asuntos y volvieron sus alegres miradas hacia el campo de batalla en el que reposa mi cuerpo hasta el Ocaso del Mundo…

Recuerdo aquel día, sí, aún puedo recordarlo y nunca lo olvidaré...     

El horizonte se tornaba etéreo y majestuoso, 
el sol se ocultaba y los astros callaban
y pude ver como del cielo ellas bajaban,
las nubes reflejaban el brillo de sus armaduras
su belleza quitaba el aliento que ya no existía

 Recuerdo aquel día, sí, aún puedo recordarlo y nunca lo olvidaré...

Con las pocas fuerzas que aún me quedaban
levanté la cabeza y le pude ver...
Allí, delante mío...                                                                        
su lanza me señalaba y mi destino se cumplía
"¡Mi Señor Odín!", grité... no con mi voz, sino con mi alma
"Soy tu hijo y mi sangre es tuya
¡Mi fuerte brazo está a tu disposición!
Guíame al Valhalla, muéstrame el camino,
deja que me una a la Eterna Batalla junto a los Einherjer
deja que arda la furia a través de mi espada hasta que el Ragnarok nos lleve ¡Odín! ¡Odín!"

Recuerdo aquel día, sí, aún puedo recordarlo y nunca lo olvidaré...

De repente Él ya no estaba allí...
una de sus doncellas guerreras venía hacia mí
Con mirada profunda y una amplia sonrisa me tendió su mano
yo se la di... y, de repente, yo tampoco estaba allí...
A través de esferas de sueños y océanos de tiempo viajé
sólo el contacto de su mano hizo que no me perdiera en el Olvido
mi espíritu fue testigo de la inmensidad de Idgrassil...
de sus ramas que se extienden hasta el infinito

Recuerdo aquel día, sí, aún puedo recordarlo y nunca lo olvidaré...

Al final mi último viaje concluyó...
y lo pude ver, a lo lejos, mi nuevo Hogar...
"¡Valhalla!" grité... no con mi voz, sino con mi alma
Las Puertas Sagradas se abrieron con estruendo...
la Valquiria que me había guíado en la muerte me invitó a entrar...
Recuerdo aquel día, sí, aún puedo recordarlo y nunca lo olvidaré...
...cuando por primera vez caminé entre escudos dorados y héroes cantando...


*Este relato está inspirado en la mitología nórdica, de la cual el autor es un apasionado

"Ya contemplo al valiente guerrero que hasta en sueños su mano esforzada, busca incierta, anhelosa, la espada para herir al soberbio invasor".

 Guillermo Prieto 
 

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